24 julio 2017

Pintura. Velázquez. Manet Lo calificó como el «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido».

VELÁZQUEZ Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Sevilla 6 de junio de 1599-Madrid, 6 de agosto de 1660.   image

Pintor barroco. Naturalismo . Para muchos es  el mejor pintor español de todos los tiempos, en difícil pugna con otro de los grandes, Goya, aunque dicen que las comparaciónes son odiosas sería en este caso muy complicada la contraposición  al tratarse de pintores de muy distinta época, el gran maestro aragonés nació en 1746, y Velázquez en 1599, 147  años después que el genio sevillano.

Goya, en alguna ocasión declaró no tener otros maestros que Velázquez, Rembrandt (1608) y la Naturaleza, La opinión de Velázquez sobre Goya si fuera posible no podría ser otra que la del pintor aragonés.

Juan Rodríguez de Silva, Su padre, tal vez  hidalgo, notario eclesiástico. nacido en Sevilla, de origen portugués (abuelos paternos, establecidos en la ciudad procedentes de Oporto) y Jerónima Velázquez, su madre sevillana de nacimiento. Diego, era el mayor de ocho hermanos; su hermano Juan, fue pintor.

1609. Con diez años, formación artística en el taller de Francisco Herrera el Viejo.

1611. Su padre firmó la «carta de aprendizaje» de su hijo Diego de Velázquez con Francisco Pacheco, obligándose con él a un periodo de enseñanza de seis años.

Francisco Pacheco, pintor, maestro, escritor de “El arte de la pintura”, que no llegó a ver publicado. no era mal dibujante ni mal pintor. Con él Velåzquez aprendió a dibújar del natural, modelos en diferentes posturas, así como caras y gestos; narices, ojos, bocas, orejas… la misma repetición llevada a cabo siglos después por el genial Picasso y otros muchos. Como la envidia es muy mala Vicente Carducho y Eugenio Cajés, (sus competidores a pintor del Rey) lo acusaron de ser sólo capaz de pintar cabezas. También recibió críticas de otros pintores de la corte.

Velázquez  Con éxito e influencia, pinta bodegones (genero pictórico de procedencia flamenca), tan del gusto de aquel tiempo, Se conservan 9 bodegones de su primera época, y once obras de temática distinta. Iluminación tenebrista influenciada por Caravaggio y Zurbarán. Relieve. Utilizaba un color espeso que recubría totalmente el lienzo, en primer plano figuras fuertemente iluminadas sobre fondo oscuro. pincelada densamente empastada. Modelaba las formas con precisión. Colores dominantes tostados, carnaciones cobrizas. Sa paleta de colores era muy reducida, utilizó toda la vida  los mismos pigmentos, variando con el tiempo la forma de mezclarlos y aplicarlos.

Sevilla, la antigua Hispalis, era entonces  una de las ciudades  más rica y poblada de España, y la más internacional; su puerto que monopolizaba el comercio con América, le insuflaba modernidad y en ella se percibía enseguida una rica mezcla de razas y culturas, por sus calles se paseaban muchos pintores pues allí no faltaba trabajo. También poseía una importante sede eclesiástica.

1617 aprobó ante Juan de Uceda y Francisco Pacheco (su maestro) el examen que le permitía incorporarse al gremio de pintores de Sevilla. Recibió licencia para ejercer como «maestro de imaginería y al óleo», pudiendo practicar su arte en todo el reino, tener tienda pública y contratar aprendices.

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Vieja friendo huevos. 1618. Velázquez tenía  solo 19 años.

LA BODA Y LA MAESTRÍA

1618, 23 de abril con 18 años se casó en Sevilla con la hija de Francisco Pacheco, Juana, que tenía 15 años. En La ciudad de la giralda también nacieron sus dos hijas: Francisca, e Ignacia.

Su Maestria de genio ya se manifestó en sus primeras obras realizadas con sólo 18 o 19 años, El aguador de Sevilla (1620) fue uno de los cuadros que llevó a Madrid. Se lo regaló a Juan Fonseca, por su ayuda en la corte. Mucho tiempo después será a su vez regalado al general Wensley por Fernando VII. Actualmente se encuentra en Londres.

La Sevilla, rica, y eclesiástica, demandaba temas religiosos, cuadros de devoción y retratos. Su forma de interpretar el natural le permitió llegar al fondo de los personajes, Velázquez mostraba una gran capacidad para el retrato, en ellos tramitia fuerza interior y temperamento. En su primera visita a Madrid, la primavera de 1622, pinta el retrato de Góngora. Del que existen 3 copias.

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Retrato de Góngora. 1622.

En 1621 fallece Felipe III, le sucede Felipe IV, el cual favoreció a un noble de familia sevillana, Gaspar de Guzmán, el Conde-Duque de Olivares, el todopoderoso valido. Velázquez debió ser presentado a Olivares por Juan de Fonseca o por Francisco de Rioja, «no se pudo retratar al Rey aunque se procuró» el pintor regresó a Sevilla.  A quien sí retrató por encargo de Pacheco, que preparaba un Libro de retratos, fue al poeta Luis de Góngora. Al fin se consiguió que el Conde-Duque llamase a Velázquez para retratar al Rey, hizo su retrato, el  30 de agosto de 1623, a gusto de Su Majestad de los Infantes y del Conde Duque, que afirmó, no haberse retratado al Rey hasta entonces; lo mismo sintieron todos los señores que lo vieron. el joven monarca, era solo seis años menor que Velázquez.

En octubre de 1623 se ordenó a Velázquez trasladar su lugar de residencia a Madrid, como Pintor del Rey con un sueldo de veinte ducados al mes, Ese sueldo, no incluía remuneración que le pudiera corresponder por sus pinturas, y otras concesiones, incluido otros beneficios otorgado a petición del Conde-Duque.

MADRID 1624

1624. Con 24 años Velázquez en Madrid, es nombrado Pintor del rey Felipe IV, cuatro años después, Pintor de Cámara, labor a la que dedicó el resto de su vida. Retratos del Rey y de su familia, decorar las mansiones reales. Estudia la colección real de pintura. En las enseñanzas de su primer viaje a Italia, conoció la pintura antigua y la de su tiempo, influencias determinantes para evolucionar a un estilo de gran luminosidad, y una técnica de pinceladas rápidas y sueltas.

EXITO EN LA CORTE DEL REY

Velázquez pudo visitar las colecciones reales de pintura, de enorme calidad, Carlos I y Felipe II habían reunido cuadros de Tiziano, Veronés, Tintoretto. El estudio de la colección real, especialmente los tizianos, tuvo una decisiva influencia en su evolución estilística, que pasó del naturalismo austero de su época sevillana, y las severas gamas terrosas, a la luminosidad, los grises plata, y azules transparentes..

1627 juró el cargo de Ujier de Cámara,  desde 1628, Pintor de Cámara, su trabajo principal consistía en realizar los retratos de la familia real.y pintar cuadros para decorar los palacios reales, esto le dio una mayor libertad en la elección de temas, libertad de la que no gozaban los pintores comunes, atados a los encargos y a la demanda del mercado. Velázquez podía aceptar también encargos particulares En Madrid sólo aceptó encargos de miembros influyentes de la corte.

Su técnica en este periodo valora más la luz en función del color y la composición. los retratos son luminosos y de mayor refinamiento. Su tendencia a repintar rectificando lo hecho, dificulta la datación precisa de sus obras, «arrepentimientos», achacables a la ausencia de estudios previos, a un modo lento de trabajar flemático según lo definió el propio Rey… Pasado el tiempo lo antiguo que quedó debajo, y sobre lo que se pintó, surge de nuevo.

RUBENS EN MADRID

En 1628 Rubens llegó a Madrid para realizar gestiones diplomáticas y permaneció en la ciudad casi un año. Se sabe que pintó del orden de diez retratos de la familia real. Al compararse los retratos de Felipe IV realizados por ambos pintores, las diferencias son notables: Rubens lo pintó de forma alegórica, Velázquez como la esencia del poder. Picasso lo analizó así: «el Felipe IV de Velázquez es persona distinta del Felipe IV de Rubens». Rubens en este viaje copió obras de la colección de pintura del Rey, especialmente de Tiziano.  Tiziano representaba para él inspiración y estímulo. Felipe IV  poseía la más importante colección de obras del pintor veneciano.

Rubens y Velázquez ya habían colaborado antes, el flamenco utilizó un retrato de Olivares pintado por Velázquez para el dibujo de un grabado impreso en Amberes en 1626,  el marco alegórico fue diseñado por Rubens, la cabeza por Velázquez. El sevillano debió ver pintar los retratos reales a Tiziano, una gran experiencia fue observar la ejecución de esos cuadros. Rubens en Madrid, primera influencia decisiva que sufrió la pintura de Velázquez. Rubens impulsó su primer viaje a Italia. Velázquez obtuvo el permiso para completar sus estudios.

Cambio Decisivo. Viaje a Italia. 1629.

El 22 de julio de 1629 le concedieron para el viaje dos años de salario, 480 ducados, también con el dinero de algunas ventas. Velázquez viajó con un criado, y llevaba cartas de recomendación para las autoridades.  Era el pintor del Rey de España, y por ello se le abrieron todas las puertas, pudiendo contemplar obras solo para sus ojos.

Velazquez realizó una radical transformación de su estilo. Ensayó nuevas técnicas, buscando la luminosidad. Encontró su lenguaje pictórico propio mediante una combinación de pinceladas sueltas de colores transparentes y toques precisos de pigmento para resaltar los detalles.

La Fragua de Vulcano, (1630). Obra esencial para entender su evolución. La atmósfera ha superado las limitaciones del tenebrismo y los cuerpos se modelan en un espacio real y no emergen en una sombra envolvente. Desnudo, y riqueza de expresiones denotan el estudio del clasicismo romano-boloñés.

Génova, y luego a Venecia,  visitó colecciones artísticas de los distintos palacios, copió obras de Tintoreto, después partió hacia Ferrara.

Permaneció en Roma hasta el otoño de 1630, estuvo alojado en el Vaticano, donde pudo dibujar libremente los frescos de Rafael y Miguel Ángel, y regresó a Madrid pasando por Nápoles, donde hizo el retrato de la Reina de Hungría (Museo del Prado). Allí pudo conocer a José de Ribera (El españoleto), que se encontraba en su plenitud pictórica.

Madurez en Madrid con solo 32 años. Retrato de Felipe IV. De castaño y plata. Pintado hacia 1631-1636, El conjunto aparece plasmado meticulosamente; consiguió los efectos del vestido y de las mangas mediante manchas y toques irregulares. Concluido su primer viaje a Italia estaba en posesión de una técnica extraordinaria.

La década de 1630 fue para Velázquez la de mayor actividad, casi un tercio de su catálogo pertenece a este periodo. Hacia 1640 esta intensa producción disminuyó drásticamente, y ya no se recuperó en el futuro. En 1630 la preparación de los cuadros cambió y se mantuvo así el resto de su vida. Su técnica. Blanco de plomo aplicado con espátula, que formaba un fondo de gran luminosidad, complementado con pinceladas cada vez más transparentes.

1631, de nuevo en Madrid, prosiguió su ascenso en la corte. Este año entró en su taller un joven ayudante de veinte años, Juan Bautista Martínez del Mazo, Mazo se casó el 21 de agosto de 1633 con la hija mayor de Velázquez, Francisca, que tenía 15 años de edad. En 1634 su suegro le cedió su puesto de Ujier de Cámara, para asegurar el futuro económico de Francisca. Mazo apareció desde entonces estrechamente unido a Velázquez, como su ayudante más importante.
Velázquez participó en los dos grandes proyectos decorativos del periodo impulsados por Olivares, el nuevo, Palacio del Buen Retiro, y la Torre de la Parada.

1633 recibió la Vara de Alguacil de Corte; Ayuda de Guardarropa de su Majestad en 1636;  en 1643 Ayuda de Cámara (el máximo reconocimiento de los favores reales), y Superintendente de Obras un año más tarde.

LOS 40 NEGRA DÉCADA

Muere su suegro y maestro Francisco Pacheco (1644), caída del poder del valido del Rey, el Conde-Duque de Olivares, su protector; muerte de la Reina Isabel (1644); defunción del príncipe Baltasar Carlos, a los 17 años de edad; rebeliones en Cataluña y Portugal, derrotas de los tercios españoles en la batalla de Rocroi.

1649. De nuevo en Italia, embarcaría en enero de 1649 en dirección a Génova, y permaneciendo en Italia  hasta mediados de 1651; su fin, adquirir pinturas y esculturas antiguas  (Al no poder comprarlas, encargó copias en bronce mediante vaciados o moldes), para el Rey. Contratar a Pietro da Cortona para pintar al fresco varios techos de el Real Alcázar de Madrid.  Velázquez fue nombrado Académico Romano (1650).

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RETRATO DE INOCENCIO X. (1650). 140 x 120 cm. Galería Doria Pamphili. Roma.

El retrato más importante que pintó en Roma fue el del Papa Inocencio X. Velázquez debió sentir el apasionante reto de pintar al Papa, sería consciente al contemplar los retratos que Tiziano y Rafael pintaron a anteriores papas, (y considerados obras maestras), que sería recordado y comparado con estos grandes maestros.

Una combinación de distintos tonos; rojos, amarillos, blancos. La figura del pontífice erguida en el sillón. Fuerza, vigor en su rostro y mirada severa. El retrato más aclamado en vida del pintor y que sigue hoy día suscitando inspiración y admiración, Pintado en su segundo viaje a Italia, el artista estaba en la cima de fama y técnica.

No era fácil que el Papa posase para un pintor, muy pocos, lo conseguían. Las pinturas que Velázquez le llevó como regalo del Rey lo facilitaron.

Con pinceladas sueltas varios tonos de rojos se combinan, desde el más lejano al más cercano, al fondo el rojo teja oscuro de la cortina, después el más claro del sillón, en primer plano el impresionante rojo de la muceta con sus luminosos reflejos. Sobre este ambiente domina la cabeza del pontífice de rasgos fuertes.

Felipe IV deseaba su vuelta. En febrero de 1650 escribió a su embajador en Roma para que le urgiese el regreso: «pues conoceis su flema, y que sea por mar, y no por tierra, porque se podría ir deteniendo y más con su natural». Velázquez seguía en Roma a finales de noviembre; hasta mayo de 1651 no embarcó en Génova.

1651 regresó a Madrid con numerosas obras de arte. Felipe IV lo nombró Aposentador Real, lo que le encumbró en la corte y añadió fuertes ingresos que se sumaron a los que ya recibía como pintor, ayuda de cámara, superintendente, y en concepto de pensión.

Al final de su vida pintó sus dos composiciones más grandes y complejas, sus obras La fábula de Aracné (1658), conocida popularmente como Las hilanderas, y el más celebrado y famoso de todos sus cuadros, La Familia de Felipe IV (Las Meninas)1656. Podemos apreciar su estilo último, donde parece representar la escena mediante una visión fugaz; pinceladas atrevidas, que de cerca parecen inconexas, pero contempladas a distancia adquieren todo su sentido, anticipándose a la pintura de Manet y a los impresionistas del siglo XIX.

Velázquez deseaba alcanzar la nobleza, y procuró ingresar en la Orden de Santiago. Debía probar que sus antepasados directos habían pertenecido a la nobleza, que no eran ni judíos ni conversos. Mas no acreditada la nobleza, sólo la Dispensa Papal podía lograr que fuese admitido en la Orden. A instancias del Rey, el papa Alejandro VII dictó sentencia en 1659 otorgándole la dispensa solicitada, el Rey entonces le concedió la hidalguía venciendo así la oposición del Consejo de Órdenes, que en la misma fecha, despachó en favor de Velázquez.

Cayó enfermo a finales de julio,  el 6 de agosto de 1660 murió a las tres de la tarde en Madrid. Al día siguiente, 7 de agosto, fue enterrado en la desaparecida iglesia de San Juan Bautista, con honores. Ocho días después, el 14 de agosto, falleció también su esposa Juana.

Desarrolló su propio estilo, pinceladas diluidas, toques rápidos, precisos en los detalles. Simplificación, rapidez de ejecución. Su técnica, se volvió precisa y esquemática; no tenía la composición totalmente definida al ponerse a trabajar; prefería ajustarla según iba progresando. Raramente hacía dibujos preparatorios, hacía un boceto de las líneas generales y de la composición. Sus célebres correcciones se aprecian a simple vista. Otra costumbre suya era retocar sus obras después de concluidas; en algunos casos, mucho tiempo después.

El acabado es otra parte fundamental de su arte Las figuras –en particular cabezas y manos– son siempre la parte más elaborada; zonas abocetadas con amplias pinceladas ocupan gran parte del cuadro. Mas estas partes tienen una intensidad expresiva intrínseca, estando bien integradas en la composición del cuadro,

Su catálogo consta de unas 120 o 130 obras. cantidad reducida dados los cuarenta años de dedicación pictórica. Debió pintar alrededor de ciento sesenta cuadros.

El Museo del Prado tiene unas cincuenta obras del pintor, la parte fundamental de la colección real, mientras que en otros lugares y museos de Madrid se encuentran otras diez obras. El resto se encuentran como oro en paño, en los museos más importantes del mundo.

Pintura. Velázquez. Manet Lo calificó como el «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido».

Pintura. Pintores. Velázquez. Sevilla. Madrid. Roma. Museo del Prado. Rubens. Goya. Retrato. Retrato de Inocencio X.

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