Baltasar Lobo Escultor

Baltasar Lobo. Escultor

Nació el 22 de febrero de 1910, en Cerecinos de Campos, Zamora. Un pequeño pueblo, situado en la comarca de Tierra de Campos, de la comunidad autónoma de Castilla y León. Falleció el 4 de septiembre de 1993 en Paris. Descansa, en el Cementerio de Montparnase.

El barro fue uno de los modos de expresión del pequeño Baltasar, al que el modelado y el dibujo apasionaban. De familia modesta su padre era ebanista, pronto dio muestras de su talento artístico, y alentado por su progenitor, realizó estudios de dibujo, en Valladolid, con el escultor Ramón Núñez, a la edad de 12 años. En el taller se trabajaba la talla en madera, y la imaginería, era su principal actividad. También cursó estudios en la Escuela de Artes y Oficios. Becado de 1924 a 1930, por la Diputación, reside en Valladolid, posteriormente, se traslada a Madrid, donde continúa su formación en la Escuela de Bellas Artes De San Fernando, aunque decepcionado, la abandona a los pocos meses. Trabaja como tallista mientras asiste a clases nocturnas. En Madrid se interesa, por las ideas anarquistas, mientras vive para su vocación. Realiza visitas sobre todo al Museo del Prado, pero le interesa sobremanera, el Museo Arqueológico, donde se impregna de la escultura primitiva ibérica.

Sin título. Aguatinta. Baltasar Lobo. Foto by TbArt. Archivos fondos propios

Conoce a Mercedes Camposada, que estudiante de derecho, y militante libertaria, se convertiría, en su compañera, y motor vital. En 1935 vaja a Paris. A su regreso, y con la guerra  civil española en ciernes, colabora como ilustrador en diferentes revistas anarquistas, y como ilustrador en la novela ¡No pasarán! de Upton Sinclair. También colabora con algunas revistas extranjeras. En 1936, todo está muy revuelto, y en el caluroso mes de julio en España, los españoles divididos, y enloquecidos, comienzan a matarse entre hermanos. Baltasar Lobo forma parte del ejército popular, donde realizando tareas de formación, enseña las primeras letras a los milicianos. Las bombas aterrorizan Madrid, y destruyen su taller, las esculturas, y la casa familiar. Su padre, 2 años después, fallecería al explotarle la bomba, que manipulaba en un taller de municiones, en el que, arrimaba el hombro. En ese momento, Baltasar Lobo, se encontraba en Barcelona, donde residió la mayor parte del conflicto bélico.

EXILIO

En 1939, terminada la guerra fratricida, en la que él, como otros muchos, también españoles, salieron derrotados, cruzó la frontera de Port Bou, con los restos de su batallón. Después sería confinado en el campo de concentración para españoles Argéles-sur-Mer, de donde se fuga, y pasa a reunirse al fin, con Mercedes, con la que finalmente, se traslada a Paris. Nuestro Zamorano de pueblo pequeño, tenía solo 29 años, ya había vivido mucho, y por desgracia, ya nunca volvería a vivir cerca de sus raíces.

PARIS

El miedo se instaló en sus vidas, impregnándolas de inquietud y soledad, que acabaron de sumarse a su precariedad económica, debilidad, y salud derivadas. Así aguantaron hasta terminada la Segunda Guerra Mundial, y la ocupación francesa de las tropas alemanas. Terminadas las horribles contiendas de la sin razón, introvertido y honesto, trabaja, y participa, del ambiente artístico parisino, en el que Picasso, ya famoso y rico, ayuda, al que puede. También conoce a Henry Laurens que sería, desde entonces para él, una influencia importante en su manera de entender la escultura, con él compartía amistad, y afinidad política. Baltasar Lobo busca su propio estilo, mientras bebe, y se nutre de lo que ve, hasta que en 1946, la semilla crece en forma de maternidad, obra germinal, comenzando lo que sería un leít motiv continuado, hasta los años 50, en que una cierta abstracción, aparece en sus obras.

Femme á la chevelure lise. Mujer con cabellera lisa. Yeso. (1967/68). Baltasar Lobo. Foto by TbArt. Archivos fondos propios

En Paris, es un Artista apreciado, que expone sus obras, y participa activamente en su momento artístico. Es su vocación lo que le motiva, y trabaja incansablemente, en sus proyectos, que incluyen, encargos, de diferentes parte del mundo. Aunque ya cuenta, con una situacion económica desahogada, como siempre hasta el final, se muestra, modesto, silencioso, y austero, consagra, su vida, al arte, y descuida voluntariamente, lo que está fuera de el.

Femme á genoux. Mujer de rodillas. Yeso. (1968). Baltasar Lobo. Foto by TbArt. Archivos fondos propios

Por vez primera vez en España, en Madrid, se presenta, una retrospectiva del escultor Zamorano, ocurrió en 1976, un año después de la muerte del dictador, y se celebró en el Museo de Arte Moderno, tuvo entonces unas horas para visitar el pueblo que le vio nacer. Nunca se olvidó de sus comienzos ni de sus raíces a las que pertenece, y con generosidad dona a la Diputación de Zamora una Maternidad, en bronce.

Mere et enfant, La Ciotat, sur socle. Bronce. Baltasar Lobo. Foto by TbArt. Archivos fondos propios

En los 80 expone con regularidad, en diferente galerías españolas. En 1984, es nombrado hijo predilecto, de Cerecinos de Campos, y expone sus obras, en este marco incomparable, que le vio nacer. El mismo año le es otorgado el, Premio Nacional de Artes Gráficas, y al siguiente, el Premio de Castilla y León de las Artes.

Femme assise sur socle. Mujer sentada en un poyo. Yeso. (1942). Baltasar Lobo. Foto by TbArt. Archivos fondos propios

Zamora 1986. En los meses de septiembre y octubre, ocupa bellamente la ciudad del Duero, la Bienal de Escultura Ibérica Contemporánea, en la que Baltasar Lobo, participa con 40 de sus obras, un evento magnífico, que precioso, guardan las retinas de aquellos que tuvieron el placer de contemplarlo. Este momento se instala en la mente del genio, la intención de que una parte importante de su obra, permanezca para siempre, en  este ámbito lleno de autenticidad, sobriedad, y modernismo.

1993, es el año del fallecimiento del escultor, y dibujante, a los 83 años de edad. Desde entonces, su familia, y el ayuntamiento de Zamora, constituyen la Fundación Baltasar Lobo, encargada de la gestión del museo (Museo Baltasar Lobo, Zamora, muy recomendable), desde 2003, y de promover, y divulgar, su obra.

Baltasar Lobo Escultor

Baltasar Lobo. Escultura. Escultor. Arte. Cerecinos de Campos. Zamora

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