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Acuarela. Cardoso. Detúveme junto al mar inmemorial, hasta que el rocío de las olas caras y cabellos empapara.

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Acuarela Cardoso

En esta ocasión Cardoso nos dirige a un recoleto ramillete de bañistas; nudistas de caramelo, acariciadas por la límpida luz solar, intimidades serenas, y goze de los sentidos. Bañistas, sempiternas en el mundo del arte, como lo son, las inefables e mprescindibles de Cézanne. Ninfas del mar, deidades marinas, olímpicas y desnudas hijas de Zeus, pertinaces en el canto, el baile, y el amor, que nunca envejecen, ni fallecen por enfermedad, pero que tampoco son inmortales… necesariamente.

POESÍA

Detúveme junto al mar inmemorial
hasta que el rocío de la olas cara y cabellos empapara;
los rojos fuegos luengos del día agonizante
ardían en el Oeste; soplaba el viento horrible
y huían hacia tierra clamorosas gaviotas:
«¡Ay!» grité, «mi vida llena está de dolor,
¿quién puede cosechar fruto o grano dorado
de estos páramos que sin cesar duramente trabajan?»
Mis redes se abrían enormes con roturas y fallas;
sin embargo, como un último esfuerzo,
en el mar arrojélas y aguardé el final.
Entonces, ¡oh gloria súbita!
de las aguas negras de mi pasado torturado
vi el esplendor argénteo de blancos brazos ascender!

Oscar Wilde

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Acuarela. Cardoso. Detúveme junto al mar inmemorial, hasta que el rocío de las olas caras y cabellos empapara.

Acuarela. Cardoso. Pintura. Pintores. Bañistas. Oscar Wilde. Poesía.

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