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Acuarela. Cardoso. Ve y coge una estrella fugaz

ACUARELA. CARDOSO. Fragmento. (2018).

Cardoso nos presenta en esta ocasión, una de sus últimas acuarelas. La visita a los museos, los cuadros de una exposición. Espiritualidad fundida, dulces trasferencias y un color suavemente adictivo. Mas el artista siempre se hace preguntas.

VE Y COGE UNA ESTRELLA FUGAZ

Ve y coge una estrella fugaz,
Obtén con el niño una raíz de mandrágora,
Dime donde todos estuvieron los tiempos pasados,
O a quien le partió el pie al diablo,
Enséñame a escuchar el canto de las sirenas,
O a evitar la picadura de la envidia,
Y a encontrar
Que viento
Sirve para hacer avanzar una mente honesta,
Si tu has estado en el nacimiento de desastres extraños,
De cosas imposibles de ver,
Cabalga diez mil días y noches,
Hasta que tu cabello envejezca a un blanco nieve,
Tú, cuando hayas estado, me dirás,
Todas las maravillas extrañas que te ocurrieron,
Y jurar,
No donde
Vive una bella y verdadera mujer.
Si tu has encontrado a alguien déjame saber,
Como fue la dulce peregrinación,
Aún no lo hagas, no iría,
Aunque en la siguiente puerta podemos reunirnos,
Aunque ella fuera real, cuando te reúnas con ella,
Y por último, hasta que escribas tu carta,
Aún ella
Sería
Falsa, antes de venir, dos o tres.

John Donne

Acuarela. Cardoso. Ve y coge una estrella fugaz.

Acuarela. Acuarela Cardoso. Cardoso. Artista. Pintor. Pintura. Pintores.

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Fotografía. Mindor. ¡Suspira así! Revuelen las abejas al olor de la olímpica ambrosía. Rubén Darío

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Fotografia. Paisaje. By Mindor

= POESÍA=

Divagación

¿Vienes? Me llega aquí, pues que suspiras,  
un soplo de las mágicas fragancias  
que hicieron los delirios de las liras  
en las Grecias, las Romas y las Francias.  

¡Suspira así! Revuelen las abejas,  
al olor de la olímpica ambrosía,  
en los perfumes que en el aire dejas;  
y el dios de piedra se despierta y ría.  

Y el dios de piedra se despierte y cante  
la gloria de los tirsos florecientes  
en el gesto ritual de la bacante  
de rojos labios y nevados dientes:  

En el gesto ritual que en las hermosas  
Ninfalias guía a la divina hoguera,  
hoguera que hace llamear las rosas  
en las manchadas pieles de pantera.  

Y pues amas reír, ríe, y la brisa  
lleve el son de los líricos cristales  
de tu reír, y haga temblar la risa  
la barba de Términos joviales.  

Mira hacia el lado del boscaje, mira  
blanquear el muslo de marfil de Diana,  
y después de la Virgen, la Hetaíra  
diosa, blanca, rosa y rubia hermana.  

Pasa en busca de Adonis; sus aromas  
deleitan a las rosas y los nardos;  
síguela una pareja de palomas,  
y hay tras ella una fuga de leopardos.

Rubén Darío

Fotografia. «Mindor la belleza en estado puro».

Fotografía. Mindor. Fotografos. Poesía. Divagación. Rubén Darío. 

 

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Fotografía. Mindor desde su atalaya precisa, armado de lentes y emoción dispara suavidad intima y contenida

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FOTOGRAFIA BY MINDOR. PAISAJE URBANO

MINDOR nos ofrece su serena mirada, acariciándonos con un suave sueño, y un tenue terciopelo blanco y negro. MINDOR nos invita a contemplar con él un instante y nos clava su impregnante espiritualidad, en hondos, duros, y húmedos blancos huesos.

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«APOLOGÍA»

 ¿Es tu voluntad que yo crezca y decline?

Trueca mi paño de oro por la gris estameña

Y teje a tu antojo esa tela de angustia

Cuya hebra más brillante es día malgastado.

¿Es tu voluntad -Amor que tanto amo-

Que la Casa de mi Alma sea lugar atormentado

Donde deban morar, cual malvados amantes,

La llama inextinguible y el gusano inmortal?

Si tal es tu voluntad la he de sobrellevar

Y venderé ambición en el mercado,

Y dejaré que el gris fracaso sea mi pelaje

Y que en mi corazón cave el dolor su tumba.

Tal vez sea mejor así -al menos

No hice de mi corazón algo de piedra,

Ni privé a mi juventud de su pródigo festín,

Ni caminé donde lo Bello es ignorado.

Oscar Wilde

Fotografía. Mindor desde su atalaya precisa, armado de lentes y preso de emoción dispara suavidad intima y contenida.

Fotografia. Mindor. Fotógrafos. Poesía. Apología. Oscar Wilde.

 

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Pasen y vean. Óleo/Poliestireno. Tomás Bartolomé ¿Por qué hacéis tan grande llanto?

PASEN Y VEAN. (2017). ÓLEO/POLIESTIRENO. TOMÁS BARTOLOMÉ

Romancero. Es una colección de romances medievales recogidos por escrito en el siglo XV.

Los juglares recitaban interesantes historias, habitaban las bellas plazas a menudo porticadas, y andaban solos los caminos, con su alargado puntero, y su pantalla desplegable con viñetas, de las escenas más destacadas, en las que mostraban al ávido público congregado e Interesado, los momentos mås reseñables, y épicos (entre otros), de los cantares de gesta.

ROMANCES ÉPICOS

ENTIERRO DE FERNANDARIAS

Por aquel postigo viejo que nunca fue cerrado vi venir pendón bermejo con trescientos a caballo,

en medio de los trescientos vi en un monumento armado y dentro del monumento viene un ataúd de palo y dentro del ataúd venía un cuerpo finado:

Fernán d’Arias ha por nombre, fijo (hijo) de Arias Gonzalo. Llorábanle cien doncellas, todas ciento hijas dalgo; todas eran sus parientas en tercero y cuarto grado:

las unas le dicen primo, otras le llaman hermano, las otras les decían tío, otras le llaman cuñado; sobre todas le lloraba aquella Urraca Hernando y cuán bien que la consuela ese viejo Arias Gonzalo:

-¿Por qué lloráis, mis doncella, por quė hacés tan grande llanto?

No lloréis asī señoras, que no es para llorarlo, que si un hijo me han muerto ahí me quedan cuatro.

No murió por las tabernas ni a las tablas jugando, mas murió sobre Zamora vuestra honra guardando.

Murió como caballero con sus armas peleando.

Pasen y vean. Pintura. Óleo/Poliestireno. Tomás Bartolomė ¿Por qué lloráis, mis doncellas, por quė hacés tan grande llanto?

Pintura. Pintores. Arte. Pasen y vean. Óleo. Tomás Bartolomé. Romancero. Entierro de Fernandarias. Romance. Romances épicos. 

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Cardoso. Acuarela. A menudo pisamos los valles de Castalia

 

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 Cardoso. Acuarela

¡CARDOSO AHORA!

Cardoso, ahora, (muy temprano)…,

Ya estará con Negro. (Su perro, negro, que encontró perdido),

Transitará alguna estrecha y verde vereda. «A orillas del Tormes»

Llevando pensamientos. Trayendo recuerdos,

Rumores de cañas. De fronda… «Donde el amable río fluye cerca».

Regresa presto al hogar-estudio. A su atalaya almenada,

Aplicadamente con su oficio… ¡Pero hoy en la terraza! «Si hace bueno».

Limón, ligero oro, lino brillante. Carpetas…, pinturas por acabar,

Le esperan (esperan)… iTal vez hoy si!

Tomás Bartolomé

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Amor intellectualis

A menudo pisamos los valles de Castalia

Y de antiguas cañas oímos la música silvana,

Ignorada del común de las gentes;

E hicimos nuestra barca a la mar

Que Musas tienen por imperio suyo,

Y aramos libres surcos por ola y por espuma,

Y hacia lar más seguro no izamos reacias velas

Hasta bien rebosar nuestro navío.

De tales despojados tesoros algo queda:

La pasión de Sordello y el verso de miel

Del joven Endimión; altivo Tamerlán

Portando sus jades tan cuidados, y, más aún,

Las siete visiones del Florentino.

Y del Milton severo, solemnes armonías.

 Oscar Wilde

Cardoso. Acuarela. A menudo pisamos los valles de Castalia y de antiguas cañas oímos la música silvana, ignorada del común de las gentes.

Cardoso. Acuarela. Pintura. Pintores. Poesía. Oscar Wilde.

 

 

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Acuarela. Cardoso. Hay algo denso, unido, sentado en el fondo

ACUARELA. CARDOSO.

Uno de los últimos trabajos de CARDOSO. Los colores, el peso mineral asentado de una fuerza equilibrada, una señal tal vez del lejano pasado o de un incierto devenir colectivo; grandes piedras, cantos primarios, suave mole, sensualidad mecida, que desgasta, y se suaviza, es Inevitable su transferencia colateral al tiempo,  a su fuerza estereotipada. Nada es ya como el pretérito ayer añejo, nada será como el incierto y lechoso mañana, mas las formas aun transformadas…, permanecen

UNIDAD
Hay algo denso, unido, sentado en el fondo,
repitiendo su número, su señal idéntica.
Cómo se nota que las piedras han tocado el tiempo,
en su fina materia hay olor a edad,
y el agua que trae el mar, de sal y sueño.

Me rodea una misma cosa, un solo movimiento:
el peso del mineral, la luz de la miel,
se pegan al sonido de la palabra noche:
la tinta del trigo, del marfil, del llanto,
envejecidas, desteñidas, uniformes,
se unen en torno a mí como paredes.

Trabajo sordamente, girando sobre mí mismo,
como el cuervo sobre la muerte, el cuervo de luto.
Pienso, aislado en lo extremo de las estaciones,
central, rodeado de geografía silenciosa:
una temperatura parcial cae del cielo,
un extremo imperio de confusas unidades
se reúne rodeándome.
Pablo Neruda

Acuarela. Cardoso. Hay algo denso, unido, sentado en el fondo.

Acuarela. Cardoso. Arte. 

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Pintura. Interferencia convergente. Convergent interference. Tomás Bartolomé

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Interferencia convergente. Tomás Bartolomé.

Convergent interference.

Óleo Lienzo/Oil Canvas. 2015. Medidas. 60 x 80 cm.

Convergencia

Después de perderme,

De no encontrar,

De dejar vagar,

Los sentidos a lo soñado;

Me siento mejor

Fundido/Osmotizado;

Ósmosis divina

Color osmotizado…

Transpirado;

Humedal uniforme,

Tránsito olímpiaco;

Juego

Con los insectos en mi boca,

jugo/juego

Entre mis dientes;

Con la lengua.

Tomás Bartolomé

Pintura. Interferencia convergente. Convergent interference. Tomás Bartolomé.

Esta pintura participó en Art Fair Málaga Feria de Arte Contemporáneo que se celebró en la ciudad de Málaga, del 30 de junio al 2 de julio de 2017, en el Palacio de Ferias y Congresos.

Más información. Interesados en esta obra. contacto@tomasbartolome.com

Pintura. Tomás Bartolomé. Pintores. Óleo. Interferencia Convergente.

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Pintura. Alquimia con Gustav Jung. Gustav Jung Alchemy. Óleo sobre lienzo. Tomás Bartolomé

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Alquimia con Gustav Jung. Óleo sobre lienzo. Tomás Bartolomé.

Title. Gustav Jung Alchemy. Oil on canvas.

Medidas, Measures. 40×30 cms.

«Existencia de un sustrato común»

Alquimia picuda, diversidad, casa común, donde el elástico tiempo, no se traduce en nuestras claves. Humanismo donde el antes y el después son el mismo lapso temporal, una única fusión creativa, nueva, y antigua; vieja fragua silenciosa de Jung, oscura, y maravillosa. Común anarquía. Bocado, divino placer, donde el orden, es Zen, y todo… ¡Carencia de necedad!

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«El laberinto azul», (2001).

Llegas a cualquier sitio
a través de un poema:
el mundo viaja solo, y tú también
en su infinita red de vanidades
te dejas arrastrar
por símbolos, deseos,
buscando su sabor
con recuerdos gastados.
No te  Tampoco insistas.
Para qué preocuparse.
Quien más quiere avanzar más retrocede
en este laberinto donde olvidas
el único color de los matices,
su frágil soledad difuminada,
y arrojas sus palabras al vacío
y al caos.
Nunca el caos, camino equivocado.

Juan Carlos Abril. Los Villares, Jaén 1974.

Accésit (Mejor poema inedito en lengua castellana) Premio Adonáis de poesía, año 2000.

Pintura. Alquimia con Gustav Jung. Gustav Jung Alchemy. Óleo sobre lienzo. Tomás Bartolomé.

PinturaAlquimia con Gustav Jung. Tomás Bartolomé. Pintores. Óleo.

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Émile Zola. “La Obra”. Dramático almuerzo sobre la hierba

 

Émile Zola. (1868). Manet

Émile Zola. (París, 1840-1902). Hijo de un fugaz ingeniero veneciano, y de una francesa. Pronto, se quedaría huérfano, y así, se trasladará con la familia, a Aix-en-Provence, Fatigados desde entonces económicamente, pudo esto, influir negativamente, en el poco aprovechamiento de sus primeros estudios. Mal estudiante abandonó tempranamente las aulas. Con 19 años Zola, regresa a París, donde realiza sus pobres estudios de bachiller luego suspendidos; así, su mala situación económica y poco aprovechamiento de sus estudios reglados, favorecería, pronto, un primer empleo como dependiente de librería; tenia, 22 años de edad. Y Ėmile ya se pone ha escribir, y publica artículos en diferentes diarios. Desde entonces escribe novelas. En 1870, con 30 años de edad, se casa. En 1878, adquiere una casa en Medán, que con el tiempo se convertirá en un lugar de reunión, para él, y sus amigos, entre los cuales se encuentran, escritores, pintores, escultores… La frecuentan entre otros, Manet, Maupassant, Flaubert, o Cézanne. Desde 1897, Se implica en el caso Dreyfus, apoyando la causa de los judios franceses, con el famoso “Yo acuso”, artículo periodístico de gran repercusión mediática.

Escritor prolífico, es creador de más de 40 novelas, (ensayos, y obras de teatro). Entre la cuales citaré algunas como, Germinal, El Sueño, La Bestia Humana, El dinero. Pero, ahora nos detendremos en “La Obra” publicada en 1886.

Como hemos visto anteriormente, es amigo de pintores, que hoy, son estudiados, y ocupan un destacado lugar en la historia del arte universal, de ese habitual trato, tomará apuntes, para lo que posteriormente, será considerada como una novela autobiográfica. También se le atribuye a La Obra, su enemistad con Cézanne (precursor del impresionismo), al sentirse reconocido este, en Claude Lantier, un pintor atormentado, finalmente destruido y consumido, en pos de una quimera.

Le Déjeuner sur L’Herbe. Almuerzo sobre la hierba. Manet. Musée. d’Orsay. Parīs.

En “La Obra”, también cobra importancia Le Déjeuner sur L’Herbe. Almuerzo sobre la Hierba, la aclamada obra maestra, del genial Manet.

Así, con soltura, (como veremos). Zola, describe, algo, que ocurre con frecuencia, cuando se trata de seleccionar, cuadros para cualquier concurso de pintura; donde un seleccionado jurado, valora las obras, a concurso, tal vez ahora inválidas, como abandonadas, y generalmente, tratadas como simples objetos desalmados; juzgadas, desposeídas, de calma, y detención; expuestas sobre un caballete, o simplemente apoyadas en la pared. Intrigas, son mudas testigos de manejos, celos, intereses, recomendaciones; deudas y amistades. iHagan juego señores! Las obras ahora están en sus desnudas manos.

LA OBRA. NOVELA. 1886

Dio un terrible campanillazo.

-Vamos señores, ya casi está… un poco de buena voluntad, por favor.

Por desgracia, apenas pusieron los primeros cuadros en el tablado, hubo otro contratiempo. Una tela entre todas atrajo su atención, de tan mala como le parecía, de un cromatismo tan áspero que hacía rechinar los dientes; y, al bajar la vista, se inclinó para ver la firma murmurando:

-¿Quien ha sido el cerdo que…?

Pero se levantó al punto, impresionado al haber leído el nombre de uno de sus amigos, un artista que era el bastión de los sanos principios. Confiando en que no le hubiera oído, exclamó:

-iMagnífico!… El número uno, ¿no, señores?

Y le concedieron el número uno, la admisión que daba derecho a los honores del cimacio. Sólo que se reían, se daban con el codo. Él se sintió muy herido por ello y adoptó una actitud hosca.

Pero todos hacían lo propio, muchos se desahogaban al primer vistazo, para luego, una vez descifrada la firma, corregir lo dicho; lo cual los acababa volviendo prudentes, les hacía arquear los hombros y cerciorarse del nombre con mirada furtiva, antes de pronunciarse. Por otra parte, cuando pasaba la obra de un colega, alguna tela sospechosa de ser de un miembro del jurado, se tenia la precaución de hacerse una señal de advertencia a espaldas del pintor:<<iCuidado con meter la pata, que es suyo.!>>.

Émile Zola. “La Obra”. Los sufrimientos de un desayuno sobre la hierba

Literatura. Escritores. Émile Zola. Zola. La obra. Arte. Cézanne. Desayuno sobre la hierba. Manet

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Fotografía. El Rajado Velo. “Grito soledades encubiertas, congelados momentos, ausencias latidos”. Tomás Bartolomé

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Foto. By Tbart

El Rajado Velo

IGrito! … soledades encubietas

Congelados momentos

Ausencias, latidos

Abandonado al sol 

El rajado velo asoma

En la ventana vacía

En la puerta sola

Calada la espalda

Frío, sol y sombra

La barra de hielo 

Las grandes pinzas

La arpillera mojada…

El rajado velo

Tomás Bartolomé

 

Fotografía. El Rajado Velo. Grito soledades encubiertas, congelados momentos, ausencias latidos. Tomás Bartolomé.

Fotografía. El Rajado Velo. Poesía. Tomás Bartolomé.