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Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre. Toulouse-Lautrec me atrapó enseguida

 

Mujer en el jardín de Monsieur Forest, c. 1889. Toulouse-Lautrec. Foto by Tbart archivos fondos propios.

Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre.
Más de 350 obras de diferentes artistas, como Bonnard, Forain, Vuillard, Signac, o Van Gogh.
Exposiciones. Caixa Forum Madrid. Del 20 de febrero al 19 de mayo de 2019. Muy recomendable.


Toulouse-Lautrec. Conde, hijo de un conde, de padres pronto separados, aunque nació noble, prefirió Montmartre y sus cabarets, donde las bailarinas fueron retratadas, y más aún, se convirtieron, en una especie de familia enlazada a la bohemia, que tenía y tiene, tanto que ofrecer, y por la que tanto hubo, y hay que pagar, aunque al final merezca la pena.

Toulouse-Lautrec, sufrió, con su menguada talla, por mor de la consanguinidad. El que nació y murió en un castillo, acabó contraviniendo a su altivo padre, que lo despreciaba, por sus defectos físicos, pues decidió ser artista, y eso, lo fue de sobra. El noble progenitor debió de tragarse, atragantado, su orgullo mal entendido. El Niño Toulouse, se quedó con su madre.

El caballero del cabaré y cuatro artistas del Chat Noir, c. 1884. Antonio de la Gándara. Foto by Tbart archivos fondos propios.

En París Montmartre, bullía entonces frenético, mas aunque la vida no era fácil, también la belleza exibia su variado muestrario, y los vecinos del barrio, artistas, camareros, bailarinas, poblaban la elevada cota parisina, desde donde, se expandían difundiéndose imparables, nuevas forma de entender el arte.

Caricatura de Toulouse-Lautrec enfrente del Moulin Rouge. (1890). Ferdinand Bac. Foto by Tbart archivos fondos propios.

Al anochecer a diario, nuestro protagonista se dirigía al Moulin Rouge, donde tenía categoría de lo que llamaríamos hoy, cliente vip, y se entretenía a menudo, conversando con los empleados y las bailarinas del cabaret, así de esa manera tuvo el privilegio de retratar a estas ultimas en sus rutinas de camerino, sin que ellas, se sintieran avergonzadas, o molestamente invadidas. Para muchas de ellas fue de gran ayuda, casi, el familiar (a menudo, les faltaba), que las comprendía, aconsejaba, y también si lo necesitaban ayudaba económicamente. Toulouse-Lautrc, siempre fiel a sus rutinas, se sentaba en su velador reservado, con su absenta azulada y sus tizas de colores, y abstraído, rompía la figuración, para crear algo nuevo, diferente, más sincero, y curiosamente, cuanto más alejado de la realidad más veraz.

En el Moulin Rouge, la Goulue y su hermana. (1892). Toulouse-Lautrec. Foto by Tbart archivos fondos propios.

Debo de confesarles que mi opinión de Toulosd-Lautrec, se ha modificado mucho, desde que pude ver sus primeros carteles, y confieso, que me pareció un magnífico ilustrador publicitario, pero no le di más importancia, poco tiempo después, cuando por fin, fui conociendo más su obra en profundidad, me di cuenta enseguida, de que me encontraba ante uno de los pintores más importantes de la historia reciente en el mundo del arte, afortunadamente pude ver en París pinturas de gran formato, y otras más pequeñas, que me descubrieron, la gran talla de un artista, cuya menguada talla y sufrimiento, pudieron en principio, ser meras coartadas que le empujaran sin remisión al incierto camino del arte; mas hicieron de ėl, un artista único que le dio un vuelta al figurativismo, y que finalmente…,  me atrapó enseguida.

Todas las reproducciones de obras de arte, aquí expuestas, participaron en dicha exposición.

Toulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre. Toulouse-Lautrec me atrapó enseguida

Toulouse-Lautrec. Pintor. Pintura. Exposiciones. Montmartre. Arte. Moulin Rouge.  Paris

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