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Acuarela. Cardoso. Detúveme junto al mar inmemorial, hasta que el rocío de las olas caras y cabellos empapara.

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Acuarela Cardoso

En esta ocasión Cardoso nos dirige a un recoleto ramillete de bañistas; nudistas de caramelo, acariciadas por la límpida luz solar, intimidades serenas, y goze de los sentidos. Bañistas, sempiternas, en el mundo del arte, como lo son, las inefables e mprescindibles de Cézanne. Ninfas del mar, deidades marinas, olímpicas y desnudas hijas de Zeus, siempre pertinaces en el canto, el baile, y el amor, que nunca envejecen, ni fallecen por enfermedad, pero que tampoco son inmortales…, necesariamente.

POESÍA

Detúveme junto al mar inmemorial
hasta que el rocío de la olas cara y cabellos empapara;
los rojos fuegos luengos del día agonizante
ardían en el Oeste; soplaba el viento horrible
y huían hacia tierra clamorosas gaviotas:
«¡Ay!» grité, «mi vida llena está de dolor,
¿quién puede cosechar fruto o grano dorado
de estos páramos que sin cesar duramente trabajan?»
Mis redes se abrían enormes con roturas y fallas;
sin embargo, como un último esfuerzo,
en el mar arrojélas y aguardé el final.
Entonces, ¡oh gloria súbita!
de las aguas negras de mi pasado torturado
vi el esplendor argénteo de blancos brazos ascender!

Oscar Wilde

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Acuarela. Cardoso. Detúveme junto al mar inmemorial, hasta que el rocío de las olas caras y cabellos empapara.

Acuarela. Cardoso. Pintura. Pintores. Bañistas. Oscar Wilde. Poesía.

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Cardoso. Acuarela. A menudo pisamos los valles de Castalia

 

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 Cardoso. Acuarela

¡CARDOSO AHORA!

Cardoso, ahora, (muy temprano)…,

Ya estará con Negro. (Su perro, negro, que encontró perdido),

Transitará alguna estrecha y verde vereda. «A orillas del Tormes»

Llevando pensamientos. Trayendo recuerdos,

Rumores de cañas. De fronda… «Donde el amable río fluye cerca».

Regresa presto al hogar-estudio. A su atalaya almenada,

Aplicadamente con su oficio… ¡Pero hoy en la terraza! «Si hace bueno».

Limón, ligero oro, lino brillante. Carpetas…, pinturas por acabar,

Le esperan (esperan)… iTal vez hoy si!

Tomás Bartolomé

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Amor intellectualis

A menudo pisamos los valles de Castalia

Y de antiguas cañas oímos la música silvana,

Ignorada del común de las gentes;

E hicimos nuestra barca a la mar

Que Musas tienen por imperio suyo,

Y aramos libres surcos por ola y por espuma,

Y hacia lar más seguro no izamos reacias velas

Hasta bien rebosar nuestro navío.

De tales despojados tesoros algo queda:

La pasión de Sordello y el verso de miel

Del joven Endimión; altivo Tamerlán

Portando sus jades tan cuidados, y, más aún,

Las siete visiones del Florentino.

Y del Milton severo, solemnes armonías.

 Oscar Wilde

Cardoso. Acuarela. A menudo pisamos los valles de Castalia y de antiguas cañas oímos la música silvana, ignorada del común de las gentes.

Cardoso. Acuarela. Pintura. Pintores. Poesía. Oscar Wilde.

 

 

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Fotografía. Mindor desde su atalaya precisa, armado de lentes y preso de emoción dispara suavidad intima y contenida.

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FOTOGRAFIA BY MINDOR. PAISAJE URBANO

MINDOR nos ofrece su serena mirada, acariciándonos con un suave sueño, y un tenue terciopelo blanco y negro. MINDOR nos invita a contemplar con él un instante y nos clava su impregnante espiritualidad, en hondos, duros, y húmedos blancos huesos.

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«APOLOGÍA»

 ¿Es tu voluntad que yo crezca y decline?

Trueca mi paño de oro por la gris estameña

Y teje a tu antojo esa tela de angustia

Cuya hebra más brillante es día malgastado.

¿Es tu voluntad -Amor que tanto amo-

Que la Casa de mi Alma sea lugar atormentado

Donde deban morar, cual malvados amantes,

La llama inextinguible y el gusano inmortal?

Si tal es tu voluntad la he de sobrellevar

Y venderé ambición en el mercado,

Y dejaré que el gris fracaso sea mi pelaje

Y que en mi corazón cave el dolor su tumba.

Tal vez sea mejor así -al menos

No hice de mi corazón algo de piedra,

Ni privé a mi juventud de su pródigo festín,

Ni caminé donde lo Bello es ignorado.

Oscar Wilde

Fotografía. Mindor desde su atalaya precisa, armado de lentes y preso de emoción dispara suavidad intima y contenida.

Fotografia. Mindor. Fotógrafos. Poesía. Apología. Oscar Wilde.

 

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Oscar wilde, poeta. «Aunque todos los hombres matan lo que aman». Oscar Wilde en la carcel.

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Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde

Oscar Wilde. 1854, Dublin, Irlanda, Reino Unido. 1900 París, Francia, con 46 años de edad.

1895, Oscar Wilde tenía 41 años de edad, y se encontraba pletórico y enamorado. Ese mismo año tristemente, ingresa en prision.

¿Porqué Oscar Wilde es condenado a dos años de trabajos forzados en la Cárcel de Reading?

Oscar tenía un amante (Lord Alfred Douglas).

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Oscar Wilde y Alfred Douglas

Asi se desencadenaron los hechos

El padre de Alfred, Jhon Soltho Douglas, noveno marqués de Queensbury que sospechaba que su hijo y el escritor estaban liados, envía una carta a Oscar Wilde que rezaba así:

“Para O. W. aquel que presume de sodomía”

Recibida tan ofensiva nota y animado por su pareja, Alfred Douglas, a la sazón hijo del marqués, Wilde, se dirige al juzgado y tramita una  denuncia contra el fatal aristócrata por injurias. Después de muchos juicios y recursos, el escritor pierde y es condenado a dos años de prisión «por atentado a las buenas costumbres y sodomía».

El artista, ingresa destrozado en prisión.

Durante su estancia en la cárcel, Wilde sigue trabajando.

En aquellos tristes y largos días de reclusión, Oscar Wilde escribe una extensa carta altamente recriminatoria y ácida a su antes tan amado Alfred Douglas, por su falta de atención, y también toma notas para lo que posteriormente sería, «La balada de la carcel de Reading« obra terminada de escribir en el exilio francés, una vez que  abandonó la oscura y alienante prisión en la que se encontraba pagando, su injusta y exagerada condena.

En 1896 encontrándose aún Oscar Wilde en la Carcel de Reading aconteció un triste suceso, el ahorcamiento de Charles Thomas Wooldridge, un soldado de la Real Guardia de Caballería de 30 años de edad, que había acabado con la vida de su mujer cortándole el cuello. Desgraciadamente estos hechos son aún, un comportamiento intolerable y, de candente actualidad en nuestros días. ¡Basta Ya!

En «La Balada de la Cárcel de Reading» el escritor, machacado, encarcelado, y ahora exiliado en francia, (fallecería solo tres años después en París), nos narra esta terrible vivencia que le impresionó profundamente. Seguidamente público parte del poema, «La Balada de la Cárcel de  Reading« (1897) cuyos versos más celebres son: «Aunque todos los hombres matan lo que aman».

«Aunque todos los hombres matan lo que aman» (El poeta observa al condenado a muerte, mientras que la horca paciente espera , y el reo es, irremediablemente acompañado a su triste final), y escribe…

Ya no vestía su casaca escarlata,
Porque rojos son la sangre y el vino
Y sangre y vino había en sus manos
Cuando lo sorprendieron con la muerta,
La pobre muerta a la que había amado
Y a la que asesinó en su lecho.

Entre los reos caminaba
Con un mísero uniforme gris
Y una gorrilla en la cabeza;
Parecía andar ligero y alegre,
Pero nunca vi un hombre que mirara
Con tanta avidez la luz del día.

Nunca vi un hombre que mirara
Con ojos tan ávidos
Ese pequeño toldo azul
Al que los presos llaman cielo
Y cada nube que pasaba
Con sus velas de plata.

Yo, con otras almas en pena,
Caminaba en otro corro
Y me preguntaba si aquel hombre habría hecho
Algo grande o algo pequeño,
Cuando una voz susurró a mis espaldas:
«¡A ese tipo lo van a colgar!»

Oscar Wilde

Oscar Wilde, poeta. «Aunque todos los hombres matan a lo que aman». Oscar Wide en la carcel.

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Oscar Wilde. El Discípulo. Cuando Narciso murió, el río de sus delicias se transformó de una copa de agua dulce en una copa de lágrimas saladas…

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Foto, by TbArt

EL DISCÍPULO

Cuando Narciso murió, el río de sus delicias se transformó de una copa de agua dulce en una copa de lágrimas saladas, y las Oréades vinieron llorando por los bosques a cantar junto al río y a consolarle.

Y cuando vieron que el río habíase convertido de copa de agua dulce en copa de lágrimas saladas deshicieron los bucles verdes en sus cabelleras y gritaban al río y le decían:

-No nos extraña que le llores así. ¿Cómo no ibas a amar a Narciso con lo bello que era?

¿Pero Narciso era bello?

-¿Quién mejor que tú puede saberlo? -respondieron las Oréades- Nos despreciaba a nosotras, pero te cortejaba a ti, e inclinado sobre tus orillas, dejaba reposar sus ojos sobre ti, y contemplaba su belleza en el espejo de tus aguas.

Y el río contestó:

-Si amaba yo a Narciso, era porque, cuando inclinado en mis orillas, dejaba reposar sus ojos sobre mí, en el espejo de sus ojos veía reflejada yo mi propia belleza.

Oscar Wilde. El Discípulo. Cuando Narciso murió, el río de sus delicias se transformó de una copa de agua dulce en una copa de lágrimas saladas…

Foto, by TbArt

OSCAR WILDE. EL DISCÍPULO. NARCISO. BELLEZA. LITERATURA. ESCRITORES. NARCISISMO. NARCISISTA. WILDE.