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Tres Soldados. John Dos Passos. Ácida crítica bélica

John Roderigo Dos Passos. Chicago, Illinois (Estados Unidos) 14 de enero de 1996 – Baltimore, Maryland (Estados Unidos), 28 de septiembre de 1970. Escritor, Poeta, Novelista, Guionista, Periodista, Traductor, Corresponsal de guerra, Pintor.

Literatura Modernista. Vanguardia en lengua inglesa. Años 1900/1940.

Generación Perdida. Grupo de escritores estadounidenses, residentes en Europa. Años, final de la Primera Guerra Mundial, 1918, hasta la Gran Depresión, 1929.

Seguidamente, una pequeña muestra de esta excelente novela antibelicista.

Dos Passos, este gran escritor americano, como una afilada y acerada crítica. Como un frío y fino puñal, nos cala hondo, hasta los huesos.

Ilustración by TbArt

JOHN DOS PASSOS. TRES SOLDADOS. (1922). 

Applebaum estaba sentado al borde de la cama. Vestía un uniforme limpio del que pendía una manga vacía en la que se veían aún las arrugas debidas al tiempo que había permanecido doblado y guardado.

-De modo que te vas-dijo Andrews mientras volvía la cabeza sobre la almohada para verlo mejor.

-Apuesta lo que quieras Andy, porque ganas, también tú podrías marcharte si hablases con ellos.

-iOjalá pudiera! No tengo muchas ganas de volver a casa, pero me encantaría librarme del uniforme.

-Te comprendo, amigo. En fin la próxima vez no nos dejáremos engañar tan fácilmente. Para entonces seré presidente de una junta local.

Andrew se echó a reír.

-Si no fuera un pobre pelele como soy…

-No has sido el único-murmuró tartamudeando el dueño de la funeraria.

-iVamos enterrador! Y yo que pensaba que te alistaste convencido!

-Claro que lo hice, pero en realidad no creí que las cosas fueran como son.

-¿Qué creíste? ¿Que la guerra era una diversión?

-No me importa no poder divertirme ni me importan los gases. Ni tampoco morir. Lo que pasa es que pensé que luchando podríamos arreglar el mundo. Mi negocio era floreciente, como lo fue en tiempos de mi padre. Trabajábamos en Tilletsville.

-¿Donde?-lo interrumpió Applebaum riendo.

-En Tilletsville. ¿Es que no sabes geografía?

-Sigue hablando. Cuéntanos cosas de Tilletsville -Dijo Andrew amablemente.

-Cuando murió el senador Wallace, ¿Quien creéis que se hizo cargo del cuerpo para embalsamarlo y conducirlo a la estación, y quien llevó a cabo los trámites necesarios? Pues nosotros. Además, iba a casarme con una chica estupenda. Ganaba lo suficiente para ir tirando y hasta ahorrar un poco. Pero entonces ¿Que se me ocurre hacer? Pues nada menos que portarme como un estúpido y alistarme en infantería. iMaldita sea! Claro que todos hablaban de ir al frente para salvar al mundo por medio de la democracia. Decían que si uno no se alistaba, nunca podría ganarse la vida honradamente con su negocio. -Empezó a toser, y el acceso duró un buen rato, como si no pudiera evitarlo. Por fin añadió tartamudeando, entre golpe y golpe de tos-: En fin que le vamos a hacer… Ya no hay remedio.

-Democracia. ¿Y a esto llaman <<democracia>>? Mientras nosotros comemos un rancho asqueroso, hay están los gordos de la YMCA comiendo soufflé de chocolate en compañía de más de un coronel. Una democracia perfecta. Os digo que hemos sido unos idiotas.

Lo malo es que el mundo está lleno de ellos -dijo Andrews.

Tres Soldados. John Dos Passos. Ácida crítica bélica

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