Concierto de Robe en Plasencia. 7 de Julio de 2017. Nos regaló a todos y en especial a sus paisanos, una noche mágica e inolvidable.

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El escenario unos minutos antes del concierto

Concierto. Robe en Plasencia, viernes 7 de julio de 2017,  primero, de la segunda parte de la Gira Bienvenidos al Temporal, titulada Casi me corto el pelo.

Soy Pintor y Blogger, en mi blog de arte caben muchas cosas, creo en la libertad y en la fusión. He escrito sobre el ultimo concierto de Extremoduro en las Ventas, sobre el primer concierto de esta gira de Robe en Valladolid, y en esta ocasión lo haré sobre el concierto de Robe en Plasencia. En este mismo blog encontrarás sendas entradas.

Vive en Bilbao en su duro invierno, y el verano…, en Plasencia.

No regresaba Robe desde el ya lejano 2008, año en el que estuvo aquí con Extremoduro. Nacido en Plasencia, puerta de entrada del valle del Jerte, tierra de iglesias y palacios; en la vivienda en la que residía su familia entonces…; estudió en La Salle con los curas. Esta misma Plasencia, de nuevo obispo recién estrenado, (24 de jun) sobre trono y catedral antigua. La misma Plasencia, en la que su actual alcalde, quiere ponerle su nombre, a una calle, algo, que Robe Iniesta evidentemente no ve claro (como tampoco vio lo de la famosa subvención). A Robe ya no se la dan con queso.

Era de Plasencia me parece que decía…

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La tormenta se anunciaba así en las ruinas romanas de Cáparra muy cerca de Plasencia

La mañana del viernes (día del concierto) se presentó inestable; después de un viaje en coche con parada en el bar del pueblo (cerveza y pinchos), un stop en la ruinas romanas de Cáparra, en el valle del río Alagón, atravesadas, en esta llanura, por la Vía de la Plata. A las 13:00 horas, aproximadamente  las impresionantes boinas de nubes negras que se posaron insidiosas sobre nuestras cabezas cumplieron de sobra sus promesas, y rompió la lluvia, (el diluvio), con mucha fuerza, y a unos 30 kms de la capital placentina, sobre nuestro increíble golf blanco, una maquina con corazón de león, unos altavoces de ensueño, y vocación de aventura; unos 20 minutos después, mansamente, nos abandonaban en silencio para no regresar. A partir de entonces se despejó la x y el tiempo roló hacia excelente, una incógnita menos (la otra, la del repertorio, que finalmente y sin concesiones, fue el mismo que en Valladolid), de cara al concierto que veríamos ese mismo día a las 22:30 de la noche en la Plaza de Toros de la capital cacereña, en las que el montaje del equipo el escenario y las pruebas de sonido (siempre cuidadoso Robe), se habían producido 2 días antes.

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Un momento del concierto de Robe en Plasencia

Eran las 10:45 de la noche, con 15 minutos de retraso comenzó el show. El coso taurino se encontraba  casi lleno. Según datos obtenidos solo para mis oídos se vendieron, 3.800 entradas. Lo primero que me llamó la atención cuando entramos en el recinto fue el magnífico escenario que casi se comía media plaza y que parecía nuevo, todo lleno y en armonía, de tubulares de una geometría plata que armaba el gigantesco soporte, cubierto y ligero.

Después de unos minutos de impaciencia por fin aparecía Robe, vestido con una camiseta de manga larga color azafrán y una impresionante falda pantalón compuesta por multitud de colores dispuestos en bandas longitudinales y también transversales; color a saco hippy. Con una iluminación llena de cromatismos y magnifica, y un sonido perfecto, espectacular, Robe valiente y poeta, seco como una cerilla aparece en el escenario y comienza una vez más su quejido, el mismo grito de Camarón, Picasso o, Bacon y, Caravaggio; “ahí de ti de mi huyendo de esta soledad”. La banda le arropa y le acompaña tan eficientemente como un metrónomo, perfecto cuásar, bajan y suben armonías, frenesí, en un carrusel de emociones que erizan la piel del más pintado. Todos los músicos que le acompañan son artistas de, alma, conservatorio, y enseñanza reglada, que fusionan flamenco, jazz, rock sinfónico, o balada o blues, según el momento. Todos extremeños. Forman juntos una maquina totalmente engrasada en la que la música fluye con una absoluta facilidad natural asombrosa. No destacaré a ninguno porque todos son magníficos.

Esto es Arte. Pocas veces se sienta Robe en esta segunda parte de la gira, y cuando lo hace, es sobre un pequeño trono cubierto de telas de colores que integran (acogen) su figura en un fantástico cuadro, en una pintura llena de color de cuento, me gustaría que posara así, solo unos minutos.

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Plasencia la noche del concierto

Robe, pues si, lo noté emocionado, hubo algún (algunos) momento en que dio las gracias, y sus gestos dejaron ver un sentimiento grande y dulce, como dulce es esta perfecta noche de luna llena extremeña. Era para estar contento, y creo que bajo las estrellas de esta noche con sus nubes, Robe lo estaba. A su manera, el gran músico poeta, con sus canciones, que son joyas, nos regaló a todos y en especial a sus paisanos, una noche mágica e inolvidable.

De Extremoduro Robe incluyó en el concierto algo de folclore…; una jota extremeña:

“Desde que tú no me quieres, yo quiero a los animales, y al animal que mas quiero, es al buitre carroñero, es al buitre carroñero”

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Parque natural de Mofragüe

Regresamos por Monfragüe, por Monfragüe buitres negros.

Gracias Susi, Victoria y Arturo. Sois un trio de ases.

Fotos. BYTBART, archivos fondos propios.

Concierto de Robe en Plasencia. 7 de Julio de 2017. Nos regaló a todos y en especial a sus paisanos, una noche mágica e inolvidable.

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