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Ramiro Pinilla. 1940. «Los vecinos de La Baña (León) se acercaron a los automóviles cargados de brazadas de yerba»Antonio B. El Ruso

RAMIRO PINILLA. Bilbao, 13 de septiembre de 1923 – Baracaldo, (Hospital Universitario de Cruces), 23 de octubre de 2014, a los 91 años de edad, víctima de una pancreatitis.

Escritor y periodista. También fue maquinista naval, fundador de una pequeña editorial y emprendedor (granja agrícola), o un empleado administrativo más, de la Fábrica de Gas de Bilbao. Todas estas actividades, le permitieron una total independencia a la hora de elegir los temas, y los tiempos de sus novelas, sin presiones ni apremiantes ingerencias empresariales.

Ramiro Pinilla, dedicó su vida a trabajar y a escribir, también a ver a su querido Athletic Club de Bilbao ¡Le gustaba el fútbol!, lo leía, lo escribía, lo escuchaba, y sobre todo…, lo disfrutaba. Fue, un genuino «pijoaparte», que se pasó décadas al margen del circuito comercial, que se autopublicaba sus obras, y las distribuía casi de manera artesanal, sobre todo por los  caseríos y municios de Vizcaya.

RAMIRO PINILLA, supo construir una «realidad fantástica», una ficción como en el caso de su trilogía sobre la tierra vasca; con esa literatura tan parecida a la de Gabriel García Márquez, en «Cien años de soledad», o apegarse, a la dura piel de la realidad y lo desértico y seco, mas siempre humano, de su novela «Antonio B El Ruso, ciudadano de tercera», novela que casualmente me encontraba  leyendo, cuando se produjo su inevitable deceso.

«Verdes valles, colinas rojas-La tierra convulsa», trilogía que tardó casi 20 años en escribir, y que tiene cerca de 3000 páginas, fue publicada (la primera parte, el año 2004), por la Editorial Tusquets, y la segunda, la editó el Circulo de Lectores («Los cuerpos desnudos, y  Las cenizas del hierro», en 2005), que supuso el reconocimiento a gran escala, de este magnifico escritor que ya escribía desde los años cincuenta del pasado siglo.

RAMIRO PINILLA, publica su primera novela «Las ciegas hormigas» (Premio Nadal), en 1960, y es Premio Nacional de la crítica, ese mismo año. Tiene publicadas casi una treintena de obras literarias.

ANTONIO B. EL RUSO, CIUDADANO DE TERCERA. Ramiro Pinilla. 1977 Ediciones Albia –  Tusquets Editores 2007. Ramiro Pinilla

ESTO NOS CONTÓ RAMIRO PINILLA DEL RUSO…

– «El gran pecado de Antonio es que tenía hambre. El protagonista de la  la novela es un ser real (Antonio Bayo) ahora fallecido,  que conocí en el año 1973 (por medio del periodista Ángel Ortiz) en el Arenal  vizcaino». Antonio Bayo, «cuando yo lo conocí vivía desde hacía años en un barrio a las afueras de Bilbao. Trabajaba de guarda de obras, (que triste ironia para alguien que se paso media vida robando para poder comer)». Seguia contando Ramiro…– Quería El Ruso que yo escribiera su vida, me dijo que él era «El Papillon español» y mucho más…, «mi vida no tiene nada que envidiar a la suya». «Me atrajo el poder contar la vida de un personaje de carne y hueso después de haber escrito tanta ficción. En mi casa de Getxo encendía mi magnetófono y grabé su historia, mañana y tarde durante un mes; después recopilé mis notas, ordene en fichas todo aquel barullo, aquella madeja de datos y cronologías, y un día sin saber como, el bolígrafo comenzó a escribir su historia».

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Foto. Adobe. By TbArt.

UNA ÁCIDA CRITICA

El Ruso vive en un pueblo leones en el que pasa hambre y roba, persegido y donde, acosado por la guardia civil, y embrollado por la autoridad, vivirá mil aventuras…. Es un niño rubio (de ahí su apodo).

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Foto. Paisaje rural. By TbArt.

La novela, es una denuncia, una ácida critica, a aquella sociedad injusta en la que se crió El Ruso con sus curas pervertidos, y sus  jueces y guardias corruptos. El libro asestaba un duro golpe a las sagradas instituciones nacionales de la época, y la novela fué vetada. Aunque se terminó en 1975, no pudo ser publicada hasta 2 años después.

PARECE UN HISTORIA INCREÍBLE CONFUNDIR UN JEEP CON UN ANIMAL

En la novela aparece este increíble suceso documentado con testigos presenciales. Según le contó, Antonio Bayo «El ruso» a Ramiro Pinilla y según corroboró también, el cronista oficial del viaje y   que fue testigo directo de los hechos, ya que formó parte de ellos.

– Una comitiva de automóviles  compuesta por tres Jeeps oficiales en los que viajaban el Gobernador Civil y su séquito se detuvo en La Baña. Corría el año 1940, La Baña era  un pueblo, un pueblo más, perdido de la Cabrera Baja en la provincia de León. Un pueblo ignorado por la civilización. Unas Hurdes leonesas, que Luis Buñuel no nos contó.

La caravana de automóviles, originó lo nunca visto, los vecinos de La Baña ante la cara de estupor del Gobernador Civil y las de lo demás presentes, se acercaron a los vehículos oficiales, y cargados de brazadas de yerba, se las pusieron a los morros de los Jeeps, para que así comieran… ¡¡«Como muestra de hospitalidad los lugareños de La Baña alimentaban así  a tan extraños animales»!!

RAMIRO PINILLA, siempre creyó que ESTA HISTORIA ERA REAL, así se la contó Antonio Bayo  «EL RUSO», y el escritor opinanaba que Antonio Bayo era una persona incapaz de haberse inventado algo semejante. Desgraciadamente ni Antonio Bayo, ni Ramiro Pinilla, están ya aquí para contarlo.

Ramiro Pinilla. 1940. «Los vecinos de La Baña (León) se acercaron a los automóviles y cargados de brazadas de yerba, las pusieron a los morros de los Jeeps para que así comieran. Antonio B. El Ruso, ciudadano de tercera.

RAMIRO PINILLA. LITERATURA. ANTONIO B. EL RUSO. ESCRITORES. LIBRO.

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Stéphane Mallarmé. Nómbrame… Porque son tus sonrisas frambuesa un travieso rebaño de corderos

Retrato de Stéphane Mallarmé. Edouard Manet. 1876.

STÉPHANE MALLARMÉ. París 19 de marzo de 1842. París 9 de septiembre de 1898.

Su madre fallece cuando él tenía siete años de edad, y sus abuelos se hacen cargo del pequeño huérfano. Asiste a la escuela en París, después estudia el idioma inglés del que espera ser profesor algún día. A los 20 años conoce a una chica alemana, María Gerhard, con la que se iría a vivir a Londres. Se casan al año siguiente en la brumosamente bella capital del Támesis. Después de su regreso a Francia, con el título de profesor bajo el brazo, comienza a trabajar como profesor de inglés en diferentes institutos.

1866. Por primera vez se publican una decena de sus poemas.

1867. Alrededor de su figura se concentra lo más granado de la intelectualidad parisina, escritores, artistas, pensadores, pintores, músicos. STÉPHANE MALLARMÉ, en su salón literario se convierte en un faro que ilumina PARÍS, y la vida cultural parisina durante algunos años. Así es como el poeta entiende su quehacer…

«Lo que yo quiero es pintar no la cosa, sino el efecto que produce», por lo cual el verso no debería componerse de palabras, sino de intenciones, y todas las palabras borrarse ante la sensación.

 

RESONANCIAS. RENOVACIÓN. RITMO, Y UN VOCABULARIO ENDIABLADO

Su poesía es complicada de traducir y su ritmo extraño, libre y asonante.

En algunos de sus poemas la rima es libre y experimenta con los espacios en blanco y la tipografía (el tipo de letra).

POESIA

Fútil Beneplácito

Por sobre el ganado aturdido de los hombres
¡Princesa, cómo envidio la suerte de esa Hebe
que de la taza sube hasta tus labios grana!
Mas quien no es ni aún abate, ni a desear se atreve
ver su desnudo en rosa sobre tu porcelana.

Yo no soy el cojín que dibuja tu codo
ni el carmín de tus labios, ni tu borla empolvada,
ni tu lindo abanico… Mas si a pesar de todo
me has mirado tú, rubia por orfebres peinada,

nómbrame… porque son tus sonrisas frambuesa
un travieso rebaño de corderos, Princesa,
que parecen corazones, rumian almas sumisas.

Nómbrame… y que Cupido alado de un extraño
abanico me pinte cuidando tu rebaño…
Princesa, nómbrame pastor de tus sonrisas.

Stéphane Mallarmé. Traduccion de Mauricio Bacarisse.

 

Stéphane Mallarmé. Nómbrame.. Porque son tus sonrisas frambuesa un travieso rebaño de corderos. Fútil Beneplácito. Poesía.

STÉPHANE MALLARMÉ. ESCRITORES. POESÍA. FÚTIL BENEPLÁCITO. LITERATURA. MALLARMÉ. PARÍS

 

 

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Literatura. «Platero y yo». Juan Ramón Jiménez

 

Juan Ramón Jiménez. (1903). Joaquín Sorolla

Juan Ramón Jiménez. Poeta. Moguer, (Huelva), 24 de diciembre de 1881. San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958.
Premio Nobel de Literatura en 1956.


Sus padres eran comerciantes de vinos, producto que se llevaba la palma económica, en un municipio ante todo agropecuario, de unas 40.000 almas. Estudia con excelentes calificaciones en Huelva, y posteriormente en el Puerto de Santa María, Cádiz, donde obtiene el título de Bachiller en Artes. Se traslada a Sevilla en 1896. Entonces quiere a toda costa ser pintor. Sin embargo escribe sus primeras obras en prosa y en verso. Como siempre los padres, siempre previsores, preocupados, y miedosos, le imponen obligatoriamente la carrera de Derecho, que debe cursar y cursa, en la ciudad de Sevilla, sin embargo pronto la abandona, en 1899. Al año siguiente se traslada a vivir a Madrid, y pronto, omienza a publicar sus trabajos literarios. Se abre en su ser, una gran, oscura, y profunda sima, la depresión, que ya no lo abandonaría nunca, se instala cómoda en su vida, a raíz de la muerte de su padre ese mismo año de 1900, y como las desgracias nunca vienen solas, su familia se encuentra en la ruina, a causa de un crédito impagado a la banca.

Juan Ramón Jiménez con Zenobia Camprubí

En 1913 conoce a la que sería el gran amor de su vida, Zenobia Camprubí. Viajan a Nueva York en viaje de novios. Mientras tanto escribe y publica sus obras. En 1916 es director literario de nuevas ediciones en la Editorial Calleja. En la cainita guerra civil española, apoya a la República. A raíz, de la cruel y salvaje represión subsiguiente, se ve urgido, en la necesidad de exiliarse para salvar su vida. Primeramente viaja a Washington, como agregado cultural. Luego viajan a Cuba, y posteriormente se establecen en Miami. Nuevamente como algo baboso he impregnante se impone la depresión, por lo cual tiene que ser tratado hospitalariamente, lo que le sucederá recurrente, en diferentes momentos de su vida. Viaja por Argentina, Paraguay, y Puerto Rico. Donde da conferencias. También es docente.
En 1956 le es concedido el Premio Nobel de Literatura, pero su tristeza es mayor que su alegría, pues apenas 3 días después fallece Zenobia, pérdida,  de la que nunca se recuperará. Residiendo en San Juan de Puerto Rico, finalmente, fallece 2 años después que Zenobia.

Os dejo con una literatura exquisita, unos versos exquisitos, que se convirtieron en universales. Platero y yo, se publicó en una edición reducida en 1914, y en 1917, en una edición completa.

Portada de Platero y yo, de Ediciones Anaya

PLATERO Y YO

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel…

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra… Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

– Tien’ asero…

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Juan Ramón Jiménez

Literatura. «Platero y yo». Juan Ramón Jiménez

Platero y yo. Juan Ramón Jiménez. Literatura. Poesía. Poema

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Acuarela. Cardoso. ¡Hoy el espacio es fabuloso! sin freno, espuelas o brida

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ACUARELA. CARDOSO

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CARDOSO. Artista. Pintor, Escultor

Creo que esta magnifica acuarela de Cardoso, ilustrará hoy muy bien, algo (un bocado), de la atormentada obra del pertinente, excelso, y aún maldito poeta parisino.

BAUDELAIRE

Charles Baudelaire. París, 9 de abril de 1821, 31 de agosto de 1867. Poeta, escritor, ensayista, traductor, crítico de arte. ¿Una de sus obras más relevante?, Las flores del mal, comprende una colección de poemas, (casi la totalidad de su producción artistica), que con el tiempo, se ha convertido en imprescindible; de ella se realizaron 3 ediciones en los años, 1857/61/68. La del 1868 es una edición póstuma, en todas ellas se van eliminando algunos poemas (prohibidos), y añadiendo otros nuevos.

 

LAS FLORES DEL MAL

En EL ALMA DEL VINO uno de los poemas que componen Las flores del mal Baudelaire escribe…

-Una noche el alma del vino cantó en las botellas:

«¡Hombre hacia ti elevo ¡oh! querido desheredado,

Bajo mi prisión de vidrio y mis lacres bermejos,

Una canción colmada de luz y de fraternidad!

Charles Baudelaire (fragmento)

EL VINO DE LOS AMANTES Tambien en Las flores del mal escribió Baudelarie este poema…

¡Hoy el espacio es fabuloso!
Sin freno, espuelas o brida,
Partamos a lomos del vino
¡A un cielo divino y mágico!

Cual dos torturados ángeles
Por calentura implacable,
En el cristal matutino
Sigamos el espejismo.

Meciéndonos sobre el ala
De la inteligente tromba
En un delirio común,

Hermana, que nadas próxima,
Huiremos sin descanso
Al paraíso de mis sueños.

Charles Baudelaire. París 1821/67

 

Acuarela. Cardoso. ¡Hoy el espacio es fabuloso! sin freno, espuelas o brida partamos a lomos del vino ¡A un cielo divino y mágico!

Acuarela. Cardoso. Pintores. Pintura. Poesía. Baudelaire. Escritores. Poesía. Las flores del mal. El vino de los amantes.

 

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Joaquín Sorolla. A la sombra de la barca. ¡Yo partiré!

A la sombra de la barca. 1903/4. Sorolla.

Joaquín Sorolla y Bastida, Valencia 27 de febrero de 1863, Cercedilla 10 de agosto de 1923

 

POESIA

Brisa Marina. 

Leí todos los libros y es, ¡ay! , la carne triste.
¡huir, huir muy lejos! Ebrias aves se alejan
entre el cielo y la espuma. Nada de lo que existe,
ni los viejos jardines que los ojos reflejan,
ni la madre que, amante, da leche a su criatura,
ni la luz que en la noche mi lámpara difunde
sobre el papel en blanco que defiende su albura
retendrá al corazón que ya en el mar se hunde.
¡Yo partiré! ¡Oh, nave, tu velamen despliega
y leva al fin las anclas hacia incógnitos cielos!
Un tedio, desolado por la esperanza ciega,
confía en el supremo adiós de los pañuelos.
Y tal vez, son tus mástiles de los que el viento lanza
sobre perdidos náufragos que no encuentran maderos,
sin mástiles, sin mástiles, ni islote en lontananza…
Corazón, oye cómo cantan los marineros!

Stéphane Mallarmé

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Ayamonte. Joaquín Sorolla (1929). Pesca del atún

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El baño del caballo. (1909). Joaquín Sorolla

El Pintor de la Luz con esos blancos hirientes de rayos cegadores, y el de la playa, y los marineros, o el de la crítica, la reivindicación, y la denuncia, de la explotación obrera. Su siempre magnífico sello pictórico impregnado de contrastes, es sobre todo un propio sello, y como tal, prospector, personal, e intransferible.

Joaquín Sorolla. A la sombra de la barca. ¡Yo partiré! ¡Oh nave, tu velamen despliega y leva al fin las anclas hacia incógnitos cielos!

JOAQUIN SOROLLA. A LA SOMBRA DE LA BARCA. SOROLLA. PINTURA. PINTORES. ARTE. ART

 

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Literatura. Leyendas. Los ojos verdes. Gustavo Adolfo Bécquer

Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer. (1862). Valeriano Bécquer (su hermano, 2 años mayor que él).

El padre de ambos, fue, el también pintor, José Domínguez Bécquer. Eran 7 hermanos. Cuando Gustavo Adolfo Bécquer, tenía 10 años, tristemente, ya eran huérfanos de padre y madre.

Gustavo Adolfo Bécquer. Sevilla 17 de Febrero de 1836. Madrid, 1870, (tuberculosis a los 34 años de edad). Es uno, de los más importantes y leídos escritores españoles. Cultivó la poesía alcanzando, la más altas cimas del Romanticismo. Su prosa  también es de una calidad excepcional.

HORFANDAD Y MUERTE

Huerfano muy pronto. Solo tenía 5 años, cuando José María Domínguez, su padre, que era pintor, y descendía de la nobleza holandesa, fallecía, a la temprana edad de 35 años.  Bécquer tenía 7 hermanos; de ellos, él, era de los más jóvenes, había nacido el quinto. Cuando murió su madre, Joaquina Bastida, nuestro protagonista era un niño, de tan solo 10 años. Gustavo Adolfo Bécquer, fallecería también tempranamente, todos su hermanos menos, 2,  ya habían abandonado mortalmente, la fugaz vida terrenal.

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Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte. Vicente Palmaroli. Óleo de 1870 el año de su deceso.

El escritor español del Romanticismo, que más nos aportó a todos en el arte del amor, tacañamente, solo estuvo entre sus contemporáneos 34 años, y enseguida después de su fallecimiento, sus espirituales versos se hicieron universales, y pasaron…, de boca a boca, de corazón, a corazón.

Los primeros estudios los realizó Gustavo Adolfo Bécquer, en San Antonio Abad y después, y con la intención de ser marino, en San Telmo, pero el colegio cerró, y el rumbo de los vientos siempre caprichosos, rolaron súbitamente, en otra dirección. Bécquer, tras la muerte de su madre se había quedado huérfano de padres, y los diferentes hermanos y él mismo, se dispersaron y acomodaron, en otros lugares…, en otras vidas.

MANUELA MONEHAY, ÁNGEL Y MADRINA

Su madrina, se había casado en la madurez tardía, y no tenía hijos, poseía un comercio; Manuela era una mujer culta, no en vano poseia una extensa biblioteca, donde nuestro joven Bécquer, incansable, pudo leer durante unos dos años, todo lo que le permitió la dictadura del tiempo. Primeramente Manuela Monehay, creyó  que lo más conveniente para su ahijado, era que aprendiera el oficio, que ella misma realizaba, mas pronto se dio cuenta, de que el muchacho no era de su mismo parecer, y teniendo en cuenta la ocupación del ya extinto padre, decidió matricularle en clases de pintura con Cabral Bejarano, pero Bécquer pronto abandonaría esta formación, para irse al estudio de pintura de su tío, Joaquín, tambien pintor .

BÉCQUER POETA

Las clases de pintura en el taller de su tío Joaquín, fueron decepcionantes, y al no satisfacer sus propias expectativas, y bajo los auspicios de su tío, que un día le dijo, » Tu no serás nunca un mal pintor sino un mal literato», Bécquer, decidió abandonar definitivamente, los pinceles por la literatura. En  uno de sus paseos con sus amigos por la vega del Guadalquivir, empezó en él un pensamiento muy fuerte, una revelación y una obsesión recurrente, la de marchar a Madrid y conquistar allí, con la literatura. los laureles del éxito…

-«Cuando yo tenía catorce o quince años, y mi alma estaba enchida de deseos sin nombre, y de esa esperanza sin limites, que es la más preciada joya de la juventud, cuando yo me juzgaba poeta»

Y sí, se hizo poeta, y de los más grandes, pero no solo escribió poesia. Seguidamente, una pequeña muestra de la enorme categoría de Gustavo Adolfo Bécquer, también como prosista.

LEYENDAS. LOS OJOS VERDES. Herido va un ciervo que escapa. (Escena, Fragmento).

LOS OJOS VERDES

-¡Alto… ! ¡Alto todo el mundo! – gritó Iñigo entonces -. Estaba de Dios que había de marcharse.

Y la  cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles refunfuñando, dejaron la pista a la voz de los cazadores. En aquel momento se unía a la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.

¿Que haces? – exclamó, dirigiéndose a su montero, y, en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos. – ¿Que haces imbecil?  ¡Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya a morir en el fondo del bosque! ¿Crees acaso que he venido a matar ciervos para festines de lobos?

– Señor – murmuró Iñigo entre dientes – es imposible pasar de este punto.

–  ¡Imposible! ¿Y por qué?

– Porque esa trocha – prosiguió el montero – conduce a la fuente de los Álamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente, paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes; ¿cómo la salveréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Pieza que se refugia en esa fuente misteriosa, pieza perdida.

–  ¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador… ¿Lo ves… ?, ¿lo ves … ? Aún se distingue a intervalos desde aquí… las piernas le fallan, su carrera se acorta; déjame … déjame… suelta esa brida, o te revuelco en el polvo… ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue a la fuente? Y, si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitantes.

¡Sus, «Rélampago»! ¡Sus, caballo mío! Si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.

Caballo y jinete partieron como un huracán.

Iñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.

El montero exclamó al fin :

– Señores, vosotros lo habéis visto;  me he expuesto a morir entre los pies de su caballo por detenerle. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí en adelante, que pruebe el capellán con su hisopo.

Siempre quiso escribir  Bécquer, LOS OJOS VERDES  y no solo escribir, también pensó que un día quería pintar aquello que había escrito. Desgraciadamente, no pudo ser.

Literatura. Leyendas. Los ojos verdes. Gustavo Adolfo Bécquer.

Literatura. Gustavo Adolfo Bécquer. Bécquer. Escritores. Leyendas. Los ojos verdes. Romanticismo.

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Fotografía. Mindor. Desde que estoy ausente no sé sino soñar. Miguel Hernández.

 

Fotografia. MINDOR

Minimalismo, color, composición, en una belleza de ocres tierra, marrones, marrón tabaco, gris salmón, gris humo, negro. Una reducida paleta de pintor. La sencillez, la sofistificacion, y la calma…, el Zen horiental en tierras de Castilla, la naturaleza sobria y elegante de sus campos, de sus casas, de sus vecinos. A veces las palabras sobran, es mejor callar y tocar con la mirada (detenerse), las cosas que sólo pueden verse con el corazón…

«❤️ Las rosas tienen alma? Bellas son las hojas secas 🍁🍁🍁, que en otoño 🍂🍂🍂, el funcionario barre». Tomás Bartolomé

TUS CARTAS SON UN VINO

Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento para mi corazón.

Desde que estoy ausente
no sé sino soñar,
igual que el mar tu cuerpo,
amargo igual que el mar.

Tus cartas apaciento
metido en un rincón
y por redil y hierba
les doy mi corazón
.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme, paloma,
que yo te escribiré.
Cuando me falte sangre
con zumo de clavel
,
y encima de mis huesos
de amor cuando papel.

Miguel Hernández

Fotografía. Mindor. Desde que estoy ausente no sé sino soñar, igual que el mar tu cuerpo, amargo igual que el mar. Miguel Hernández

FOTOGRAFIA. MINDOR. FOTOGRAFOS. POESÍA. TUS CARTAS SON UN VINO. MIGUEL HERNÁNDEZ.

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El Artista. Oscar Wilde. «Y en el mundo no habia más bronce que el de aquella estatua»

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Foto. By TbArt.

Artista. Produce y crea obras de arte. Del latín ars, artis. Capaz de crear… crear volúmenes, conformar espacios.

 

El Artista

Un día nació en su alma el deseo de modelar la estatua del «Placer que dura un instante».

Y marchó por el mundo para buscar el bronce, pues sólo podía ver sus obras en bronce.

Pero el bronce del mundo entero había desaparecido y en ninguna parte de la tierra podía encontrarse, como no fuese el bronce de la estatua del «Dolor que se sufre toda la vida».

Y era él mismo con sus propias manos quien había modelado esa estatua, colocándola sobre la tumba del único ser que amó en su vida.

Sobre la tumba del ser amado colocó aquella estatua que era su creación, para que fuese muestra del amor del hombre que no muere nunca y como símbolo del dolor del hombre, que se sufre toda la vida.

Y en el mundo entero no había más bronce que el de aquella estatua.

Entonces cogió la estatua que había creado, la colocó en un gran horno y la entregó al fuego.

Y con el bronce de la estatua del «Dolor que se sufre toda la vida» modeló la estatua del «Placer que dura un instante».

Oscar Wilde

«Lo único que consuela a los hombres por las estupideces cometidas, es el orgullo de realizarlas»

O.W

El Artista. Oscar Wilde. «Y en el mundo no habia más bronce que el de aquella estatua».

LITERATURA. El ARTISTA. OSCAR WILDE. ESCRITORES. WILDE. ARTISTA. ESCULTURA. PLACER. DOLOR.

 

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Literatura. Miguel de Cervantes preso en Argel. Todos los hombres sufrían en aquel horrible cautiverio

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Miguel de Cervantes. No existe ningún retrato de su imagen real

Literatura. Miguel de Cervantes preso en Argel

Todos los hombres sufrían en aquel horrible cautiverio en el que era frecuente, perder una oreja, la nariz, una mano, o sencillamente morir empalado, o en la horca.

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Miguel de Cervantes. 1583/41. Aprox. ¿Juan de Jáuregui?

Miguel de Cervantes. Alcalá de Henares. 29 de septiembre de 1547. Madrid. 22 de Abril de 1516.

Después de los años de servicio en el ejército, al que se alistó huyendo de la justicia (En un duelo, murió su rival), exiliado en Roma, en 1569, y de su valiente participación, en la Batalla de Lepanto (157), en la que fue herido de disparos de arcabuz, en una mano (desde entonces la tendría engarrotada), y el pecho; Cervantes que era un avezado marino que conocía las fatigas que acarreaba la abnegada mar, y la vida de soldado, nuestro protagonista regresaba, por fin, a casa. Viajaba a bordo de «El Sol», desde la Península Itálica, a la Península ibérica; mas apenas había transcurrido una semana de navegación tranquila, cuando, una gran tormenta los separó bruscamente, del convoy de barcos, con los que navegaba, e irremisiblemente, fue a parar a la costa francesa, de Las 3 Marías; finalmente, cuando apurados, se encontraban al pairo, dos galeotas turquescas salieron de una escondida y cercana cala, haciendolos prisioneros, pero no sin antes producirse, una feroz refriega…

El capitán de la nave murió en el combate. Cervantes que resultó ileso no estaba solo, Rodrigo su hermano, también se encontraba en la falúa.

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Almirante otomano dando ordenes durante un abordaje. Andrea Micheli.

SON HECHOS PRISIONEROS. EN ARGEL ESTÁ EL NEGOCIO

Cinco largos años, van a pasar los dos hermanos al capricho de mercaderes; de brutales hombres sin escrúpulos, que trataban a los cautivos como mercancía, y mera mano de obra gratuita.

PENSÓ QUE MORIRÍA

Miguel de Cervantes salvó su vida atribuyéndose una supuesta nobleza de personaje importante; las cartas de recomendación de Juan de Austria, y el Duque de Sessa, que el insigne escritor llevaba encima, y que le fueron descubiertas, contribuyeron a esta teoría y, Cervantes puesto que era una valiosa mercancía, recibió mejor trato, que la mayoría de los cautivos.

Cundo el escritor llegó a Argel cuna de los corsarios islámicos, lo hizo encadenado de pies y manos. Hiijo de un barbero cirujano de escasa fortuna Cervantes pensaba, que moriría, pues sabia que su familia carecía de fortuna, y que por lo tanto jamás podría pagar su rescate.

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Navío otomano. 1762. Pieter Brûnniche.

En Argel todo tenía un precio, no en vano, era entonces, un famoso y gran emporio comercial que atraia a hacer negocios, a una exótica algarabia de mercaderes y negociantes, que comprendia, todas las razas y religiones.
Una de las mejores mercancías de aquel gran centro comercial, eran las vidas humanas, y a Miguel de Cervantes le adjudicaron un alto valor, y por lo tanto un alto precio.

Todos los hombres sufrían en aquel horrible cautiverio, en el que no era poco frecuente perder una oreja, la nariz, una mano, o sencillamente, morir empalado o en la horca; todo ello era mostrado en la exótica ciudad, como un gran espectáculo público, para diversión de los vecinos.

EL CACHÉ DE MIGUEL DE CERVANTES

En aquel Argel capitalista, en la que todo era tasado y convertido en dinero, un preso ilustre como creían que era Cervantes valía muchos ducados. Por aquel entonces, los frailes Mercedarios y también los Trinitarios, se encargaban de la intermediación con los piratas musulmanes, así como de recoger las limosnas y aportaciones de los familiares y amigos de los cautivos, con el fin de liberarlos.

Al margen de estas negociaciones se organizaban fugas, normalmente financiadas por familiares. Donde aparece el dinero, (sin contabilizar con transparencia), surge la corrupción, y este mal tan extendido ahora, no fue tampoco ajeno, en aquellas pasadas y tristes circunstancias.
Cervantes como buen soldado cautivo, intentó la fuga en cuatro ocasiones, pero en ninguna de ellas tuvo éxito, sin embargo, si pudo perder la vida, antes de haber conseguido finalmente, su ansiada liberación.

Fueron los hermanos de la orden de los Mercedarios, los que se encargaron finalmente del rescate de Cervantes y su hermano Rodrigo. La familia del genial escritor vendió todos sus bienes, y el Consejo de las Cruzadas, cedió 60 ducados en forma de préstamo.

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La Batalla de Lepanto. 1572. Paolo Veronese.

Era finales de marzo de 1577, cuando los frailes Mercedarios partieron hacia Argel, allí surgieron problemas,  mientras que Rodrigo (cuyo rescate era más barato) podía quedar libre, los piratas berberiscos, no consentían en poner en libertad a Miguel, al considerarlo una jugosa presa.

Así pues Rodrigo abandonó el cautiverio mientras su hermano Miguel continuaba en el. Los frailes organizaron otra expediciónes de rescate. El precio de Cervantes que se iba encareciendo, esta vez se fijó en seiscientos ducados.

NO VA MÁS

El tiempo ha ido pasando, a Cervantes se le acaba el crédito, y al pachá la paciencia, el 19 de septiembre de 1580, el genial escritor aparece en escena cargado de cadenas, la barba cerrada, y con la mano y el brazo izquierdo en  cabestrillo, va a ser utilizado como remero, en una  nave que se dirige hacia Costantinopla, donde si llega con vida, será finalmente vendido como esclavo.

Juan Gil un fraile Mercedario, que ahora se encarga de la negociación, parte raudo hacia Argel con 250 Ducados, que aporta la madre de Miguel, doña Leonor, y el Consejo de las Cruzadas, que en esta ocasión aporta 465 ducados. ¡No va más!

CERVANTES REGRESA A CASA

En el último momento cuando el barco está a punto de partir, se produce como solía ser habitual, el último regateo, Juan Gil ofrece ahora, 600 ducados por el cautivo; por fin felizmente, Miguel de Cervantes es liberado.

Cinco días después, el barco en el que regresaba  Miguel de Cervantes arriba en la costa valenciana, de Denia, era el 29 de octubre de 1580. Después de 5 largos años de penoso cautiverio en Argel y, de 10 años desde que abandonara España huyendo, primero de la justicia, y después en pos de una carrera militar Cervantes, manco, pálido, y demacrado, regresaba por fin a su casa, mientras tanto, habían transcurrido, nada más, ni nada menos, que 15 largos años.

Literatura. Miguel de Cervantes preso en Argel. Todos los hombres sufrían en aquel horrible cautiverio en el que no era poco frecuente perder una oreja la nariz, una mano, o sencillamente morir empalado o en la horca.

Literatura. Miguel de Cervantes. Cervantes. Escritor. Escritores. Cautiverio. Argel.

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Pintura. «Cabeza de Vaca». Óleo-Acrílico. Tomás Bartolomé. «Descaminado, enfermo, peregrino, en tenebrosa noche, con pie incierto»

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Pintura. «Cabeza de Vaca». Cow’s head. (2013). Tomás Bartolomé

Óleo-Acrílico. 2011. Medidas. 30 x 24 cm.

Caminos, dibujos estelares, rastros lechosos, líneas, de suave color burdeos. Cinabrio trigonal violeta, cinabarita arañado en la pizarra. Roca dura, que percute puntos, que traza gestos, refleja deseos. Sendas que se estiran. Tansportan escaleras, en el oscuro espacio. Camino padre y padre, mas suave e incomprensible Zen, armonía escrita borbojeante, guía, máquina del tiempo bella, impregnante y fría.

 

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Esto es un caminante enfermo que se enamora donde es hospedado. 1594.

Descaminado, enfermo, peregrino,
en tenebrosa noche, con pie incierto,
la confusión pisando del desierto,
voces en vano dio, pasos sin tino.
Repetido latir, si no vecino,
distinto oyó de can siempre despierto,
y en pastoral albergue mal cubierto
piedad halló, si no halló camino.
Salió el Sol y, entre armiños escondida,
soñolienda beldad con dulce saña
salteó al no bien sano pasajero.
Pagará el hospedaje con la vida;
más le valiera errar en la montaña
que morir de la suerte que yo muero.

Luis de Góngora

Pintura. «Cabeza de Vaca». Óleo-Acrílico. Tomás Bartolomé. «Descaminado, enfermo, peregrino, en tenebrosa noche, con pie incierto, la confusión pisando del desierto, voces en vano dio, pasos sin tino».

Más información. Interesados en esta pintura. contacto@tomasbartolome.com

Pintura. Cabeza de Vaca. Óleo-Acrílico. Tomás Bartolomé. Pintores. Camino. Descaminado. Caminos.